#3 Color y estilo del sofá
El color y el estilo del sofá son otros dos aspectos clave. Cualquiera que sea la forma, el color del revestimiento influye mucho en el aspecto general del salón y en las sensaciones que se sienten al entrar en la habitación. Por ejemplo, si eliges un sofá con un color fuerte, quizás combinado con tonos complementarios para el mobiliario, obtendrás un ambiente enérgico y alegre. El mostaza, el azul medianoche, el verde o el burdeos aportan un toque original a la decoración y transforman el sofá en el punto focal de la estancia.
Por el contrario, un papel pintado más suave o neutro ayuda a crear una sensación de relajación y amplifica un efecto más aireado en la habitación. Los colores claros son más adecuados si el salón es pequeño y también permiten ser más atrevidos con los acabados del mobiliario: por ejemplo muebles de almacenaje lacados, mesita de centro colorida, librerías o lámparas de diseño. O, por qué no, puedes elegir un papel pintado estampado, que contraste con un sofá color crema, gris o beige.
En cuanto al estilo, para quienes prefieren un sofá de diseño con formas inusuales o excéntricas, sugerimos combinarlo con muebles y complementos de líneas esenciales, para que el sofá sea el único protagonista del salón. En este caso, la elección del color depende del efecto global que se quiera conseguir: los tonos brillantes realzan su forma original, mientras que los colores más sobrios ayudan a atenuar su presencia escénica.
Por último, una sugerencia para los amantes del cambio, de renovar el mobiliario de la casa según el ritmo de las estaciones o de las modas: elegir un sofá con funda desenfundable ofrece la posibilidad de cambiar fácilmente el aspecto del salón, por ejemplo del aspecto formal de un sofá azul oscuro, antracita o gris claro, hasta un ambiente más informal con un tapizado óxido, verde helecho o azul claro.